"El niño no puede defenderse, no puede protegerse contra las personas mayores. No puede rivalizar en la habilidad, la experiencia, la reflexión de los adultos. Menos todavía cuando el adulto es malo, cuando envenena su espíritu, enturbia su sentimiento del bien y del mal, acucia los sentidos mal protegidos del niño, destruye el pudor y el respeto. Nada puede hacer el niño para defenderse de todo esto. Pero Jesús dice: Tened cuidado. Al ver este ser débil, veis un misterio divino, delicado, sagrado. Quienquiera que ponga la mano en él comete una acción tan horrible que mejor sería que se le hubiese aniquilado antes como a un animal peligroso"
